Una métrica de cohesión de la mirada mediante Eye Tracking para el diagnóstico temprano de autismo

En artículos anteriores relacionados con el autismo y su diagnóstico a partir de Eye Tracking, hablábamos de la ausencia de un modelo o una métrica establecida para su detección. Aunque no se trata, todavía, de un modelo generalizable, este mismo año 2018, Wang et al. han publicado un artículo sobre una métrica de cohesión, basada en los patrones de la mirada, que podría aportar informaciones muy interesantes.
Antes de comentarlo, es importante tener en cuenta los siguientes detalles:

  1. Los patrones de la mirada varían según el desarrollo.
  2. La atención a las caras se incrementa gradualmente durante el primer año de vida y la importancia de mirar a los ojos o la boca cambia según los niños van adquiriendo el lenguaje.
  3. El contexto y el desarrollo también afecta al comportamiento de la mirada de los niños con autismo.
  4. Se sabe que comparados con los grupos control (niños con desarrollo típico, en adelante DT), los niños con autismo emplean menos tiempo en prestar atención a las caras de otras personas y las actividades orientadas a una meta: el hecho de encontrarse en un contexto social tiene un impacto sobre la atención de estos niños.
  5. Se ha demostrado que la disminución de la atención a la cara del emisor es evidente solo cuando la persona está mirando o hablando al niño directamente.

El modelo de la Cohesión, según Wang et al.

Aunque haya diferencias interindividuales, existen momentos específicos en los que las focalizaciones de los niños convergen en la misma localización: hay una respuesta común cohesionada. Estas respuestas, han sido tipificadas por el equipo de Wang, para formar un patrón de cohesión. Utilizando la métrica de valor de cohesión, podemos identificar momentos en los que la cohesión de las focalizaciones de las miradas de los niños DT sea la más alta. Al identificar cuándo y dónde convergen las focalizaciones visuales de los niños, podemos definir qué patrones visuales existen en un determinado momento y espacio, de forma que se puede obtener el grado de desviación de las focalizaciones con respecto a esa puntuación típica.

Este procedimiento, no solo es válido para comparar niños con DT con niños con autismo, sino también para examinar qué tipo de focalizaciones son más consistentes según la patología, pues se pueden establecer escalas para cada grupo clínico, por ejemplo, se podría hacer una específica que establezca el grado de autismo.

Un ejemplo de diseño experimental con Eye Tracking en autismo

El equipo de Wang empleó un vídeo con cuatro condiciones de estudio. En el vídeo, aparecía una actriz que según las condiciones, hablaría directamente al niño, prepararía un bocadillo o jugaría con los juguetes. Estas eran las cuatro condiciones del estudio:

Interacción diádica: la actriz mira directamente a la cámara y dirige el discurso al niño para elicitar la respuesta de atención diádica (cara a cara). En esta condición, interesa ver el comportamiento del niño en un contexto social.

Bocadillo: mira a los ingredientes y herramientas que se encuentran sobre la mesa, sin dirigir la mirada ni el discurso al niño. Se trata de estudiar la respuesta visual hacia una actividad orientada a una meta.

Atención conjunta: la actriz mira brevemente a la cámara, hace una exclamación y se gira hacia uno de los juguetes, se queda mirándolo durante cuatro segundos. Se pretende ver si el niño sigue la misma dirección con la mirada que la actriz.

Juguetes: la actriz mira brevemente a la cámara, después un juguete empieza a moverse y hacer ruido, acto seguido, la actriz se gira a mirar otro juguete situado en el lado opuesto. La principal diferencia de esta condición con la anterior es que la actriz no hace un reclamo de atención auditiva.

Se trata de un vídeo especialmente diseñado para niños, para dirigir la atención del niño a la pantalla. Antes de comenzar, se realiza la calibración. Los puntos de calibración están diseñados con animaciones dinámicas y con sonidos, una de las formas de facilitar la calibración en niños, como ya habíamos hablado en artículos anteriores.

Qué fue lo que observaron

Los registros de Eye Tracking confirman que las puntuaciones de los niños con autismo son más bajas en la situación del bocadillo y la interacción diádica. Mientras que los niños con un DT miraban a la misma región al mismo tiempo cuando se daban pistas sociales, como contacto visual y diálogo o una actividad orientada a una finalidad, la atención de los niños con autismo se dirigía a estímulos salientes no sociales.

Los investigadores asocian estos resultados a una mayor severidad de los síntomas socio afectivos. Es importante destacar que estas puntuaciones típicas solo nos señalan cuán grande pueda llegar a ser la desviación entre niños con un DT y niños con autismo.

Los niños con autismo, como grupo, exhibían una mayor cohesión, entre comportamientos, durante las condiciones no sociales que durante las sociales, este patrón es justamente el inverso en niños con un DT.

Esto significa que la métrica basada en la cohesión podría ser clínicamente significativa y puede ser un método para categorizar por severidad los síntomas de autismo y entender la variación interindividual dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Wang, Q., Campbell D.J., Macari, S.L., Chawarska, K., Shic, F.(2018) Operationalizing atypical gaze in toddlers with autism spectrum disorders: a cohesion-based approach. Molecular Autism.9(25)
doi:https://doi.org/10.1186/s13229-018-0211-y